viernes, 8 de junio de 2007

Un grinch, tres peliculas y un libro...




PIRATAS DEL CARIBE, EN EL FIN DEL MUNDO

La última película que he ido a ver al cine fue la de los Piratas del Caribe, la última película de la trilogía. Aunque a muchos les parece terriblemente malo el duplo anterior, a mí me parece que la primera estuvo bien hecha --dominguera y palomera (sin salsa, por favor) pero con una buena intriga-- y la segunda pintaba para que tuviera una conclusión genial. Pero creo que esta última, se quedó corta.

Cosqui y yo fuimos a verla en un extraño mundo que acaban de construir justo a un lado de su casa. De por sí, llegar hasta la colina --un cerrito, para ser precisos-- en donde vive Cosqui es toda una aventura. Ahora, llegar a este sitio fue mucho más. Para llegar con Cosqui necesitas entrar en los vericuetos más conspicuos de esa famosa ciudad conocida como "Ciudad Satélite". Realmente está en un rinconcito del mundo.

La plaza en donde están los cines en donde están pasando las diez mil copias de los Piratas --ni se hubieran molestado para sacar tantas, con esto queda comprobado que no por mucho varo, mucho seso-- está en el lugar en donde alguna vez estuvo un cerrito lleno de plantitas, pero el hombre blanco, malvado y vendedor de frituras que envenenan a nuestros niños decidió convertirlo en una bonita plaza, que por supuesto aún está en obra negra... bueno ya es obra gris, pero se ve medio fellollo.

La placita tiene una particularidad que no puedo dejar de alavarle. Tiene una terraza enooooooorme, desde donde se puede ver toda ciudad satélite y un pedazote de la gran urbe que se traga todo lo que se encuentra. De noche recomiendo mucho esta vista, pues se ve un mar de llamas naranjas enmedio de la inmensidad del negro --sin albúr, conste--. El viento se cuela con libertad a través de esta bonita terraza y te llena de vida y del smog que es arrastrado hasta allá arribota.

Total que en esta plaza tan curiosita estaban pasando varias copias de los piratas del Caribe, eso sí, la mayoría en un franco español que muchas veces entorpece la actuación de los actores, pero como en México tenemos de los mejores actores de doblaje yo no me preocuparía tanto. Por suerte nos tocó verla con subtítulos.

¿La película? La película fue una jaladota. Con decirles que Jack Sparrow salió volando junto a la hermosa y cada día más flaca Elizabeth Swann en un paracaidas improvisado con un retazo de la vela del Holandés Errante. Momentos antes, la misma hermosa mujer se hecha una arenga tipo George Bush, y Peje juntos, en donde se habla de la libertad y no sé que tantas cosas. Hasta sale el "papá" de Sparrow encarnado por la mítica leyenda Keith Richards, el diablo terrenal, el pirata de piratas --nada que ver con las copias más baratas que se venden a fuera de cualquier metro, y adentro también--¡ay, no mames! Le faltó punch a la película.

Sólo me consuelan dos cosas: la vista hermosa de la terraza de esta plaza y que Elizabeth Swann no saldrá en otra saga, porque de aparecer, seguramente desaparecerá...

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